martes, 26 de abril de 2011

La generación.



Esta es la tercera generación, hasta donde mi observación me había dotado, mí amigo Fitos me traía preocupado, el abiertamente me contó de su familia y las herederas de “El don”. Normalmente habían sido primogénitas y tenían la característica común de deshacer a la familia, integrándola, coartaban la vida individual de la persona en voz de la familia. Incluso yo lo llegue a deducir, pues todos los integrantes de la familia denotaban un patrón, el tío religioso, el tío pedo, el tío mujeriego, el tío trabajador; la neta no se como no lo notaban ellos pero, su familia estaba regida por el matriarcado y por unos guiñapos de hombres que eran manejados por las brujas.

Al Fitos nunca le había creído, hasta esa vez que subía las escaleras del edificio y por el descanso de las escaleras lo vi todo, la tía de el estaba danzando con hierbas en la sala de su casa, toda su familia estaba ahí, presenciando todo con cara de trance, la neta me dio un putero de miedo, así que pase sin detenerme más de medio segundo.

Cuando le platique esto a mí amigo el Fitos el me contó todo, fue constructivo ya que empezamos a abrirnos, podríamos platicar de todas esas fantasías míticas, de sueños alucines y todo lo que nos inquietaba, me enseño un pentagrama que pinto en el techo de su cuarto de servicio, y me explico cada uno de sus símbolos y su función. Me la pasaba chingon con el. Hasta que me platico su mayor inquietud, el se sintió merecedor de la batuta de la brujería de su casta, y se sintió despojado por su tía y su prima. La neta yo permanecí al borde.

Consideraba al fitos mí carnal, así que me sentí obligado a echarle aguas, al encontrar un camino de hierba en las escaleras del edificio, que paraba en su puerta con un racimo de hiervas pestilentes, toque y toque su casa y nadie abrió.
Por esas fechas habíamos entablado relaciones con sus primas, todos eramos de la misma edad, así que teníamos las mismas inquietudes a los diez y siete años, hacíamos unas orgías en el cuarto de Fitos, sus primas no estaban nada mal una pelirroja con medidas excelentes y un trasero riquísimo, su prima la heredera delgadisima, y una vecina que se anexaba una gordibuena. Cada fin nos encerábamos de jueves a domingo, el edificio era familiar, osea que sus primas solo se reportaban dos o tres horas en su casa y regresaban a la orgía recién bañadas.

El lunes que vi a mi amigo Fitos hicimos un rito, el y yo nos cortamos el dedo, una herida pequeña, juntamos nuestros dedos y empezamos un rezo, fue como un pacto de sangre, luego el me limpio el aura y me enseño como hacerlo, y me contó la mayor inquietud que le preocupaba. Me confeso que las orgías echas en su cuarto eran una venganza contra su tía, que había resultado efectos así que había una guerra y el final sería esa noche.

Me fui a dormir la meta nunca me acorde del Fitos, antes de dormir, pero toda la noche tuve un sueño ácido tan real vivido y alucinante, soñé unos pasillos en los que estaba con una arma , peleaba contra algo unos entes sin materia sin visibilidad y mi compañero de guerra era mi amigo, luchamos por toda la noche y por varios escenarios todos desconocidos pero familiares, perdí a mi amigo en la guerra y yo quede en un pasillo con sudor hasta los dedos empece a respirar profundamente y después me vi volando con alas de gárgola, caí en mi cama fui abriendo los ojos y alcance a ver mis alas, que se desvanecieron poco a poco.

Por la tarde fui a visitar a mi amigo, me contaron que había sido internado y me dieron la dirección de la granja, del cual nunca salio.

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