jueves, 6 de septiembre de 2012

Mesías.





            En la junta de representantes de la cúpula empresarial se llegaba al acuerdo que regiría la década de dos mil diez, sobre asuntos cotidianos: el año en qué se pondría de moda el color plata para los autos, el año en qué se utilizaría mobiliario metálico, el año en qué se pondría de moda el corte militar para los hombres y para las mujeres el pelo corto, el labial dorado... cosas al parecer insignificantes más sin embargo movían toda la estructura mercantil, esta junta se realizaba desde los años en qué el arte se convirtió en una mercancía y producto para las masas, esta era la primera parte de la sesión, la segunda trataba sobre la trama política e ideológica, qué se representaría cada año en la siguiente década, sobre cómo se desarrollaría el ambiente internacional, como se conformaría la izquierda, la derecha y el centro, quien estaría en el poder quien sería la contra subversiva etcétera. En un tercer pleno se organizaba los puntos críticos, qué se permitiría estos años, en aspectos legales, trabajos informales, comercio clandestino, migración, aduanas y de mas. Era una década prometedora a comparación de la pasada.

            Así corría la década su primer año fue sobre ruedas.

De los trece representantes de la cúpula Jonás era la piedra angular, proporcionaba las ideas relevantes, había aportado la idea de las pandemias como colchón para controlar el mercado inestable, los sucesos mundiales como el arribo a la luna a finales de los sesentas, la utilización de los mundiales de fútbol así como las olimpiadas para inyectar el mercado, y muchas más, en política de tercer mundo, la unidad de los partidos políticos al servicio de los intereses empresariales, aportaciones muy practicas.

           
            Jonás era escritor muy bueno, según la crítica, tenía tres novelas de superación personal, y  éxito laboral eran sus temas, en realidad este no era su campo.

            El dos mil once fue un año caótico inesperadamente la gente dejo de consumir, se dejo de pagar deudas crediticias, la urbe poblacional empezó a sobre valorar el dinero, este tomo una importancia nunca vista, había dinero en los cajones, colchones, en frascos, en cada casa, la gente prefería no comer a gastarse un centavo.

            Se convoco a una junta extraordinaria, en la cúpula, estimando que si la tendencia seguía así el mercado se colapsaría, el diciembre del dos mil once, fue crudo, la gente no se embarco en el sueño navideño, muchas empresas invirtieron todo esperando en rebote y que la gente gastara, no fue así y quebraron todas aquellas empresas. Se utilizo todas las estrategias posibles pero ni las mejores estrategias mercadotécnicas lograron mejorar la situación.

            Todos confiaban que Jonás tuviera un as bajo la manga, pero era el colmo, Jonás había enloquecido en la junta, empezó a hablar sin tener hilaridad del libre albedrío haciendo una incoherente analogía con la espada de doble filo, del apocalipsis de la biblia. Era el fin pues la junta no era objetiva sin Jonás que ahora tendría que descansar un año en un hospital psiquiátrico.

            La junta estaba desentendida de la vida como escritor de Jonás, que había escrito un libro que estaba en la editorial listo para ser publicado, aunque esto no les importaba, pues nunca interfirió uno con otro los roles de vida de Jonás, este había pagado toda la publicación, por Internet, audio libro, libros electrónicos, spam y libros gratuitos, compra de tiempo aire en televisión en horario estelar, para la lectura de sus libros, se gasto toda su fortuna en este proyecto, llamado “Libre albedrio”, fue un éxito mundial, era practico e ideológico.

            Hablaba en abstracto de la libertad de romper tabús, de pensar como se quiera, de no reconocer jerarquías, incluso de intimar con quien se quiera y cuantos se quieran, pero, ¿qué tenía que ver este libro? pues solo que fue un espadazo de doble filo para la gente, le ofreció libertad, pero desarmo su armadura de integridad, de su ayuno, y la gente comenzó a gastar, a derrochar, libre, sin prejuicios sin tabú, con su libre albedrío. Jonás jamás salió de su internamiento.