En la junta de
representantes de la cúpula empresarial se llegaba al acuerdo que regiría la
década de dos mil diez, sobre asuntos cotidianos: el año en qué se pondría de
moda el color plata para los autos, el año en qué se utilizaría mobiliario metálico,
el año en qué se pondría de moda el corte militar para los hombres y para las
mujeres el pelo corto, el labial dorado... cosas al parecer insignificantes más
sin embargo movían toda la estructura mercantil, esta junta se realizaba desde
los años en qué el arte se convirtió en una mercancía y producto para las
masas, esta era la primera parte de la sesión, la segunda trataba sobre la
trama política e ideológica, qué se representaría cada año en la siguiente
década, sobre cómo se desarrollaría el ambiente internacional, como se
conformaría la izquierda, la derecha y el centro, quien estaría en el poder
quien sería la contra subversiva etcétera. En un tercer pleno se organizaba los
puntos críticos, qué se permitiría estos años, en aspectos legales, trabajos
informales, comercio clandestino, migración, aduanas y de mas. Era una década
prometedora a comparación de la pasada.
Así corría la
década su primer año fue sobre ruedas.
De los trece representantes de la cúpula Jonás era la piedra
angular, proporcionaba las ideas relevantes, había aportado la idea de las pandemias
como colchón para controlar el mercado inestable, los sucesos mundiales como el
arribo a la luna a finales de los sesentas, la utilización de los mundiales de
fútbol así como las olimpiadas para inyectar el mercado, y muchas más, en
política de tercer mundo, la unidad de los partidos políticos al servicio de
los intereses empresariales, aportaciones muy practicas.
Jonás era
escritor muy bueno, según la crítica, tenía tres novelas de superación
personal, y éxito laboral eran sus
temas, en realidad este no era su campo.
El dos mil once
fue un año caótico inesperadamente la gente dejo de consumir, se dejo de pagar
deudas crediticias, la urbe poblacional empezó a sobre valorar el dinero, este
tomo una importancia nunca vista, había dinero en los cajones, colchones, en
frascos, en cada casa, la gente prefería no comer a gastarse un centavo.
Se convoco a una
junta extraordinaria, en la cúpula, estimando que si la tendencia seguía así el
mercado se colapsaría, el diciembre del dos mil once, fue crudo, la gente no se
embarco en el sueño navideño, muchas empresas invirtieron todo esperando en
rebote y que la gente gastara, no fue así y quebraron todas aquellas empresas.
Se utilizo todas las estrategias posibles pero ni las mejores estrategias
mercadotécnicas lograron mejorar la situación.
Todos confiaban
que Jonás tuviera un as bajo la manga, pero era el colmo, Jonás había
enloquecido en la junta, empezó a hablar sin tener hilaridad del libre albedrío
haciendo una incoherente analogía con la espada de doble filo, del apocalipsis
de la biblia. Era el fin pues la junta no era objetiva sin Jonás que ahora
tendría que descansar un año en un hospital psiquiátrico.
La junta estaba
desentendida de la vida como escritor de Jonás, que había escrito un libro que
estaba en la editorial listo para ser publicado, aunque esto no les importaba,
pues nunca interfirió uno con otro los roles de vida de Jonás, este había
pagado toda la publicación, por Internet, audio libro, libros electrónicos,
spam y libros gratuitos, compra de tiempo aire en televisión en horario
estelar, para la lectura de sus libros, se gasto toda su fortuna en este
proyecto, llamado “Libre albedrio”, fue un éxito mundial, era practico e
ideológico.
Hablaba en
abstracto de la libertad de romper tabús, de pensar como se quiera, de no
reconocer jerarquías, incluso de intimar con quien se quiera y cuantos se
quieran, pero, ¿qué tenía que ver este libro? pues solo que fue un espadazo de
doble filo para la gente, le ofreció libertad, pero desarmo su armadura de
integridad, de su ayuno, y la gente comenzó a gastar, a derrochar, libre, sin
prejuicios sin tabú, con su libre albedrío. Jonás jamás salió de su
internamiento.