lunes, 30 de agosto de 2010

Locura

Te internas bajo la lengua y
a horcajadas te descubro
con la abstracción y
te vas cantando que no quieres
jugar a la poesía.

Te entregas en los arbustos y
encuentras la vida de repente
enumeras por diversión, y
el sufrimiento germina de tu ser

Derriba lo que he construido
invernadero de maldades
eres peor que yo todos juntos.

Envenenas al alba y a la luna
al almuerzo y la cerveza.

Lloras por tus logros
y envejeces a las mariposas
llenas de tu caldo a la funesta vida
solo a eso vienes, a joder al eggo.

Pero lo juro. Un buen día con palabras,
han de morir los efectos secundarios.

Gracias psicoanalista.


    Liz juega a las escondidillas en una vecindad de la ciudad de México, se esconde con Juan un niño que le lleva tres años, se tardan mucho en encontrarlos, parece todo confabulado para la trama, Liz, que no para de hablar, cuenta de su primo, de sus tías…, parece estar más excitada que Juan, que hasta los labios le tiemblan de miedo, sin mas le baja cierre y le explora la vagina, se la soba con el dedo cordial, mientras el se baja su bragueta, toma su mano y se la pone en su miembro, con ella lleva el ritmo de la masturbación y con su dedo cordial lo lleva en la vagina de Liz. Este juego a las escondidillas duro un año, Juan se cambio de casa, había escapado de un intento de asesinato, la madre de Elvira una niña de tres años le aventó un vidrio que iba directamente a la cabeza de Juan, instintivamente dio un paso que fue la diferencia que le dio mas tiempo de vida.

    Medio año más Liz también se cambio de la vecindad, su madre se canso de ella y de su hermano, los mando  con su padre a una unidad habitacional del sur de la ciudad. Donde vivía con tres hermanastros más chicos que ella, la casa era de dimensiones medias, no muy grande, no muy chica, se tenía la costumbre de hacer reuniones los sábados que se alargaban hasta los domingos, entre estos dos días, la casa se hacinaba, los niños se dormían en una cuarto.

    Julio el primo de Liz se acerca a la cama de ella sigilosamente mete la mano debajo de las sabanas les soba las piernas que apenas tiene bellos, soba debajo de sus bragas su sexo que apenas huele a orines, o no está dormida o sueña, recoge las piernas y deja al descubierto su órgano, Julio mete debajo de sus bragas sus dedos y acariciaron tesón, mientras se masturba. Liz despierta y dice “Que frió” se cobija y avienta su trasero hasta el otro lado de la cama,  Julio se avienta de igual manera  ella tiene las piernas recogidas esta echa bolita, explora debajo de las bragas su ano. De repente se enciende la luz del cuarto, es la tía que entra y en voz baja reprende a Julio, que con anterioridad había espiado a la tía en el baño mientras se cambiaba la toalla femenina, no tiene en donde meter la cabeza, los fines de semana ya no asiste a las reuniones familiares estos días se la pasa en la mona.

    Después de cumplidos sus trece años Liz se hace de su primer novio un chavo de quince que gusta del alcohol, Héctor se la amanece en la peda con unos vecinos treintones y sus amigos que rayaban los veinte. Su relación no paso de unos besos rebosantes de babas, basto el comentario de sus amigos, “Eres un asalta cunas” para terminar en un instante su relación.

    Héctor camina entre los edificios de la unidad dando la vuelta a uno se encuentra con Liz, que jugaba con unos niños, la saluda y le pide un beso pero ella le dice que no con una sonrisa pintada en la boca, le da un gran beso, la toma de la cintura y la lleva detrás de los edificios, le mete una cachondeada, le desabotona sus pantalones de peto y se la mete, ella gime y se extasía demencialmente. Después de ese día Héctor la ignoro por siempre. Liz se convirtió en una guerrera  se tumbaba a lo que se le ponía enfrente.

    No falto el embarazo, claro nadie fue el responsable, pero de igual manera no falto el pendejo que se caso con ella, un cocainomano funcional  puso apellidos a Úrsula, tuvo una niña se llamo Melisa, a las dos las mandaba al colegio en las mañanas lapso en el cual invitaba cafés a sus amigos que tenían la mitad de edad que ella, a veces invitaba a más de uno,  y hacia orgias, penetración múltiple, crucifixión, cantar a dos micrófonos…, igual con dosis de marihuana, pop per, hachís, y cocaína que le encetaba.

    Hasta que la gallina de huevos de oro se le acabo, la expulsaron de la casa a ella y a Úrsula.

    Úrsula se mete una línea y le pasa el espejo a Perla ya bien colocadas se empiezan a besar una soba los senos de la otra mientras esta soba su vagina, ya calientes se desnudan se rozan los senos se aprietan las nalgas, sus muslos empiezan  a enredarse como una película  de fauna en crecimiento, abren sus piernas y sus capullos florecen se tijerean como un par de engranes, mientras alternativamente se besan los senos, se pasan las vaginas por los senos, se perforan el culo. Entra Hugo y las manda a la verga a ella y a su madre, Úrsula no tiene  pedo termino la carrera tiene trabajo, así que rento un departamento y hizo lo que se le hinchó el huevo.

    Liz había pasado por todo tipo de tratamientos, grupos AA, terapias psiquiatritas, psicológicas, se volvió asidua religiosa, pero nada, estaba hecha un manojo de nervios vivía en un cuarto sucio y demasiado pequeño. Camina por las calles  se topa con Jazmín que apenas la reconoce le cuenta su vida y nunca la vuelve a ver, solo le quedo de ella la dirección de una psicoanalista. La psicoanalista le hace una regresión, se sintió muy aliviada, junto a un par de amigos e hizo una orgía en el pequeño cuarto que le pareció el eden.

   

El encierro.



    Me levante a la cinco y media de la mañana como de costumbre, cuando sonó el despertador con la estación de las noticias empecé a desperezarme poco a poco, lentamente con alegría como quien ha dormido en el mejor colchón y ha tenido  los mejores sueños,  me levante muy tranquilamente de la cama rasque mi cabeza y acomode las sabanas, me dirigí al baño me eche una tremenda miada, moje  mi cara y lave mis dientes  regrese al cuarto, seguían las noticias, me mude a un pans como y ligero fue al siguiente cuarto corrí las cortinas camine  por veinte minutos, hice gym por veinticinco. Entre al cuarto ya pasaban música más versátil, lo apague. Tome  mi ropa de baño deseche el pans me metí al baño me eche un regaderaso rápido me enjabone y enjuague, cerré la llave tome la rasuradora eléctrica y la puse a funcionar me lave los dientes, acudí a mi cuarto tome el mejor de mis trajes, vestí, fui a la cocina prepare un coctel de frutas, un jugo y un pan los acabe, me fui mirar por última vez al espejo lave y enjugue mis dientes, me dirigí a la puerta de entrada la abrí  desapareció y volvió a aparecer otra cerrada, la volví a abrir y ocurrió otra vez y una vez más hasta que me detuve a reflexionar, respire profundo como treinta veces volví a abrir la puerta y ocurrió lo mismo estuve dos horas ahí tratando de abrir ya estaba desalineado alterado y esquizofrénico, corrí por toda la casa abrí una ventana y me lancé, mas cual fue mi sorpresa que al lanzarme no caía mas, mis pies quedaron  a ras del piso donde vivía. Mas trate de caer y no lo hacía incluso trate de moverme más allá del límite de la ventana y no podía tuve que regresar a casa a intentar con otra ventana, ocurría lo mismo. Trate de romper el muro pero a cada golpe este se regeneraba, igual techo y piso. Entre en estado de shock. Pase así dos meses, hasta tranquilizarme y resignarme, decidí comer al pensar esto me volvió un pánico espantoso pero la comida se reproducía como células en mi refrigerador por más  que comía no se acababa. Así que siempre hago la rutina de un principio, pero ahora solo abro y brinco la ventana después de cada comida.

En spime del spleen.

En el spime del spleen, púlica redacciones ineditas de escritores independientes, con el sólo objetivo de dar a conocer su trabajo, parte esencial del escritor. Sin llevar una linea especifica o estar en favor de una corriente o algún partido o como quiera llamrse a alguna asociasion. Así sin comprometerse más que con el escritor mismo. Dejando a la audiencia su bien recibida critica.