lunes, 31 de enero de 2011

OYO NEGRO


Cuando cerraste la puerta dejaste mi soledad dentro
ibas a un lugar, me fragmente pensando donde seria
hasta que lo descubrí; en una nebulosa más allá
de diez mil veces mi vida o la de la tierra.

Alguna vez me llevaste allí, mi sol se dio al ocaso
a través de tu agujero negro: profundo, denso
estalle dentro de ti, mi universo se desvaneció,
se fortaleció, se volvió humo, intangible-tangible.

Abrí los ojos al abrir los tuyos mi mundo entro en el tuyo
como un comercial de tele viejo perdido en lo virtual
fuimos tan lejos que regresamos al mismo punto
la cama; tu agujero negro me invita siempre a comulgar.

Ahora que cierras la puerta no me importa a donde
dirijas tu vela pues sera tan lejos
que quizá nunca sepa nada más de ti.

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