Hice una pequeña pausa mientras pasaba frente a la Iglesia, me persigne, no sin dar gracias a Dios, continúe mí camino. Siempre pasaba por fuera de un estacionamiento que dejaba ver tras unos barrotes su interior, eran las nueve de la noche y la calle no estaba alumbrada, oí el maullido de gatos me seguí caminando pero esos ruidos entre dolor, furia, y tormento me hicieron retroceder, observe dentro del estacionamiento un par de gatos, nunca he sabido distinguir de macho y hembra, solo distinguí uno pachón y otro flaco, el flaco maullaba al peludo mientras este con un pequeño mutismo y sus ojos a medio cerrar se distrajo con mí presencia, el flaco que era negro aumento la agudeza de sus maullidos y se erizo más el otro me observaba fijamente. En menos de un instante el flaco hizo un maullido horrible salto con las garras de sus cuatro patas puntiagudas como alfileres y la boca que mostraba unos dientes afilados se incrustaron en el cuello del gato pachón mientras el flaco lo sometía con sus garras. Y empezaron a “hacer el amor” me llamo mucho la atención pues siempre lo hice con Lupe pero nunca pensé que de esa manera se podría disfrutar tanto “hacer el amor” como lo demostraban los gatos. Me quede ahí hasta que termino el acto.
Seguí mí camino y recordé que era el periodo menstrual de Lupe y fantaseé todo el resto del camino y me excite hasta la locura. Cómo no esta bien visto por Dios usar anticonceptivos, podría hacerle el amor a Lupe.
Llegue energúmeno la vi durmiendo con su camisón que la cubría de cuerpo entero. Tenía sueño profundo así que no se dio cuenta cuando la sujete de las manos y pies y le puse cinta aislante en la boca, la empecé a sodomizar mientras ella pelaba unos ojos de horror, nunca nos había pasado por la cabeza hacer eso ni lo quiera Dios. Pero poco a poco fue cediendo y empezó a moverse bruscamente.
La libere de las amaras y me dijo mientras lloraba, -¡Pedro nos va a condenar Dios!. Nos tomamos de las manos y nos persignamos frente a la Biblia nos hincamos y empezamos a leer Salmos, pero mi lujuria no dejaba de oscurecer mi alma, y le empecé a sobar la nalgas casi nunca se lo hacia ella me empezó a masturbar mientras le picaba su ano. Me levanto y me puso mirando frente al altar alzo mis brazos y empezó a lamer mi cuerpo me rodeo mientras yo miraba las imágenes del altar y me hizo una felación.
Antes de dormir contentos le conté lo de los gatos, al día siguiente fuimos a una tienda de animales y compramos cinco parejas de gatos jóvenes, ahora nos dedicamos a criarlos y disfrutamos más “hacer el amor” cuando lo hacen nuestros gatos, claro no descuidamos las misas de los domingos, los rosarios, pero disfrutamos más los días de fiesta y pascua.
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